Aguaje, Acopiadores, intermediarios

ACOPIADORES

  • Racionalidad

    Este grupo, que no es muy numeroso, no usa directamente el recurso, en el sentido de que no es el cosechador en el monte, sino que recibe los frutos ya ensacados, convertidos en “mercadería”, y debe venderlos lo más pronto posible, antes que pierdan su valor. Es un grupo que dispone de un cierto capital financiero con el que puede comprar la fruta a los productores rurales y, en muchos casos, pagar el flete hasta el centro de consumo y otros costos de comercialización.

    Se trata, por lo tanto, de un grupo comerciante, que realiza sus actividades esencialmente con fines de lucro y cuyo principal objetivo es la maximización de sus beneficios. Esto sólo puede lograrlo siguiendo tres posibles estrategias: aumento del precio de venta de la fruta; aumento del volumen vendido; o disminución del precio pagado a los productores:

    1. El aumento del precio de venta de la fruta no es algo que esté bajo su control. Depende del juego del mercado, del cual cada acopiador forma una parte muy pequeña, sin capacidad para influirlo. Esta estrategia, por lo tanto, es una opción sumamente limitada.

    2. El aumento del volumen vendido es una estrategia limitada por la capacidad financiera del acopiador, por el tamaño del mercado y por la competencia. Dado que se trata de un producto genérico, no es posible jugar con la diferenciación de precios en función de una marca, por lo que la única manera de ganar mercado es bajando los precios de venta, pero esta estrategia presenta limitaciones porque puede convertirse en una reducción de beneficios.

     3. La disminución del precio pagado a los productores es la estrategia más comúnmente utilizada, gracias al mayor poder de negociación que tienen los acopiadores frente a los productores.

    Los acopiadores actúan en una total informalidad. Ninguno está registrado como contribuyente en la SUNAT y ninguno emite comprobantes de pago.

  • Actividades

    Las actividades desarrolladas o asumidas por los acopiadores son sencillas, se deben ejecutar en el tiempo más corto posible y no constituyen un flujo continuo, sino que se ejecutan por lotes de mercadería:

    1. Compra de los frutos de aguaje ensacados, ya sea puestos en la comunidad o caserío, o “en chacra”, es decir, en el centro de acopio en el monte, a orillas de una quebrada o río.

    2. Carga de los sacos a la embarcación que los va a trasladar al mercado (opcional).

    3. Descarga de los sacos en puerto (opcional).

    4. Venta de los sacos a mayoristas o a los consumidores.

  • Ubicación

    Los acopiadores se ubican en los centros poblados (comunidades o caseríos) donde residen los productores o donde hay las mayores posibilidades de conseguir movilidad hacia el mercado.

  • Tecnología

    Se emplean técnicas simples de mercadeo. El producto pasa poco tiempo en manos de los acopiadores (máximo un día o dos) y no requiere de cuidados especiales de almacenamiento (puede mantenerse a la intemperie cubierto con hojas, no requiere ni debe recibir fumigaciones, no es atacado por ratas u otros animales, etc.). Dado que se trata de fruto verde, la manipulación tampoco requiere de cuidados o técnicas especiales.

  • Acceso a servicios

    Se conocen algunos casos en que los acopiadores reciben financiamiento de mayoristas. Aparte de este servicio de habilitado, en esta etapa de la cadena productiva no hay acceso a ningún otro tipo de servicios.

    El habilitado es una forma de financiamiento en la que no se cobran intereses explícitos y el cobro del principal se realiza en especies, pero en realidad los precios pagados por el habilitador incluyen un descuento que equivale al cobro de intereses. Aparentemente, el descuento no es muy alto (puede estar entre 5 y 10 %), pero dada la rapidez con que circula el capital (varias veces en un mes), los intereses finalmente llegan a ser bastante elevados.

    El estado se mantiene ausente en esta etapa de la cadena.

  • Organización u otros mecanismos de acción colectiva (redes sociales)

    Los acopiadores no están organizados entre sí, ni se conoce de ninguna organización de productores, de la cual formen parte, que intervenga en asuntos de la comercialización del aguaje. Lo que sí se conoce es que casi todos los acopiadores están insertados en el tejido social de las comunidades y caseríos y que lo aprovechan para su trabajo. Así, los parientes, compadres y demás elementos del tejido social son sus principales abastecedores.

  • Resultados económicos

    Los acopiadores cuentan con un cierto capital de trabajo, que les permite acopiar y comerciar el aguaje por lotes. Con este capital de trabajo pueden cubrir el costo de compra de los sacos a los productores, y, en su caso, el flete hasta Iquitos, más su propio pasaje de ida y vuelta y la estadía hasta el retorno. Pueden acopiar dos o más lotes en un mes.

    Para el cálculo de los costos de los acopiadores se ha considerado un caso tipo de un acopiador que compra los sacos de aguaje en su comunidad, junta un lote de 50 sacos y lo lleva a vender él mismo a Iquitos. Los costos se han determinado de la siguiente manera:

    1. El costo promedio de un saco de aguaje “en chacra” es de S/. 7. El costo total de un lote sería de S/. 350

    2. La carga al bote cuesta S/. 0.50 por saco. La descarga cuesta lo mismo, lo que da un total de S/. 50 por lote.

    3. El pasaje de ida y vuelta se estima en un promedio de S/. 30.

    4. La estadía por dos días en Iquitos se estima en un promedio de S/. 20.

    5. El trabajo de cinco días del acopiador (incluyendo los días de acopio y los días de viaje de ida y vuelta ente Iquitos y su comunidad o caserío) se valorizó en S/. 60

    6. El movimiento de la mercadería es tan rápido que no se han incluido los costos de oportunidad del capital de trabajo.

    El capital de trabajo requerido sería de S/. 450. El costo total de operación para el acopiador es de S/. 510. El precio promedio de venta de los sacos de aguaje al rematista es de S/. 11.50 cada uno, lo que da un ingreso bruto total de S/. 575 y un ingreso neto de S/. 65. El rendimiento sobre la inversión sería de 14 %, lo que se puede considerar razonable, sobre todo teniendo en cuenta que el capital puede circular más de una vez en un mes.

  • Riesgos

    Los principales riesgos que corren los acopiadores son derivados de la informalidad con que actúan. Los riesgos propios de la actividad son:

    1. Que la carga se dañe o pierda durante el viaje al mercado. Las condiciones del transporte en la región son en muchos casos bastante precarias y las cargas de aguaje no están protegidas por seguros.

    2. Que envíe un lote por cobrar a un rematista y que éste no cumpla con pagar. Las transacciones en este mercado se realizan en el campo de la informalidad. No hay contratos escritos, ni emisión de comprobantes de pago, ni documento alguno que respalde las operaciones, con el cual se pueda reclamar en caso de incumplimiento.

    3. Que haya llevado su lote al mercado con la expectativa de un precio y al llegar éste haya bajado. La alta variabilidad de los precios del aguaje implica un serio riesgo para el éxito de las operaciones de los acopiadores.

    La manera de reducir los riesgos de esta etapa de la cadena sería entrando a la formalidad, pero las trabas burocráticas y los costos que esto implica hacen inviable esta alternativa.

MAYORISTAS

  • Racionalidad

    También llamados rematistas, los mayoristas, al igual que los acopiadores, son comerciantes cuyo objetivo es la maximización de sus beneficios. Los mayoristas poseen capital financiero para realizar sus operaciones y son conscientes de su poder de negociación frente a los productores y acopiadores, condición que usan para presionar los precios a la baja.

    Los mayoristas cumplen una función de facilitación de suministro del producto al consumidor en el lugar, oportunidad y cantidad que éste necesita. Agregan valor a la producción sobre esta base.

    Todas las actividades de estos actores se realizan en el campo de la informalidad. De acuerdo con la normatividad vigente, el producto comercializado es ilegal, por provenir de actividades de extracción que no cuentan con las autorizaciones, permisos o contratos debidos, excepto algún caso raro. Es muy excepcional encontrar una carga de aguaje que cuente con guía de transporte. Los mayoristas mismos, por otro lado, no están registrados como contribuyentes en la SUNAT y no emiten comprobante de pago de ninguna clase.

  • Actividades

    Las actividades desarrolladas por los mayoristas o rematistas solamente agregan valor en aspectos de cantidad y oportunidad al aguaje. En resumen, estas actividades son:

    1. Compra de los sacos de aguaje a los acopiadores o a los mismos productores. 

    2. Traslado del producto a sus locales de venta (de ser el caso). 

    3. En algunos casos, apertura de los sacos y esparcido del producto para retardar los procesos de maduración. 

    4. Venta a minoristas, fabricantes y consumidores directos ocasionales.

  • Ubicación

    Todos los mayoristas se ubican en la ciudad de Iquitos, en sus principales puertos (ver acápite 4.4.D.) o en sus cercanías. Esto les permite recibir con mayor facilidad la mercadería, al menor costo posible, y juntar lotes grandes con los que abastecer la demanda del mercado urbano. La mayor parte se ubica en el puerto de Belén, puesto que allí es donde se produce el mayo rmovimiento comercial de aguaje. Los puertos que siguen en importancia son Masusa y Productores.

  • Tecnología

    Al igual que en el caso de los acopiadores, los mayoristas sólo emplean técnicas simples de mercadeo. El producto debe ser vendido lo más pronto posible, porque de lo contrario disminuye su calidad y finalmente se descompone y se convierte en pérdidas para el comerciante (el producto sólo puede permanecer máximo un día o dos en manos del mayorista, dependiendo de su estado de conservación al desembarque).

    No se requiere de cuidados especiales de almacenamiento (puede mantenerse a la intemperie cubierto con hojas, no requiere ni debe recibir fumigaciones, no es atacado por ratas u otros animales, etc.). Dado que se trata de fruto verde, la manipulación tampoco requiere de cuidados o técnicas especiales.

  • Acceso a servicios

    Los mayoristas tienen acceso a todos los servicios que ofrece un centro urbano grande como Iquitos, vale decir, bancos (o sistema financiero en general), comunicaciones (teléfono, radio, etc.), seguridad, etc. Es posible que utilicen algunos de estos servicios para sus actividades de comercialización de aguaje, pero no se cuenta con información específica al respecto.

    El estado no interviene en esta etapa de la cadera productiva del aguaje, ni para prestar asistencia, ni para controlar.

  • Organización u otros mecanismos de acción colectiva (redes sociales)

    Se han recogido referencias de la existencia de una Asociación de Comerciantes Mayoristas de Aguaje de los Mercados de Iquitos, pero en entrevistas con varios de ellos, ninguno declaró conocer dicha asociación, lo que hace suponer que de existir realmente no agrupa a todos los mayoristas. En todo caso, éstos tienen capacidad para ponerse de acuerdo entre sí sobre los precios de compra del aguaje, por lo menos los que se ubican en un mismo puerto. Para lo demás actúan individualmente, incluso compitiendo entre sí.

  • Resultados económicos

    La inversión de los mayoristas se compone de infraestructura para el almacenamiento de sus “stocks” (aunque algunos no poseen almacén y alquilan un espacio en algún almacén de terceros) y capital de trabajo para la compra del aguaje y para cubrir otros gastos. Se estima que la inversión en un almacén no es alta, puesto que los materiales empleados son rústicos y los terrenos tienen un costo relativamente bajo.

    Los costos de operación de un mayorista tipo se han calculado sobre la base de un mes de operación, y considerando que el mayorista vende 14.5 sacos diarios, mantiene un “stock” de otros 15 sacos, tiene 5 % de pérdidas por fruta malograda y alquila un espacio de almacén a terceros:

    1. Compra de 457 sacos a S/. 11.50 el saco: S/. 5,256. 

    2. Alquiler mensual de un espacio en un almacén de un tercero: S/. 45. 

    3. Pago de ayudantes eventuales: S/. 250. 

    4. Pago mensual por el propio trabajo del mayorista: S/. 900. 

    5. Se sabe que la Municipalidad cobra arbitrios por las propiedades urbanas y tarifas por los puestos de venta en los mercados, pero dado que se está considerando el alquiler del local y que los mayoristas operan en la informalidad, se asume que no pagan estos costos.

    El monto de la inversión es el capital de trabajo para adquirir 44 sacos de aguaje y pagar el alquiler de almacén por tres días, lo que da un total de S/. 511.

    Los costos totales de operación en un mes son de S/. 6,451. Los ingresos brutos promedio por venta de 435 sacos mensuales son de S/. 6,525, por lo que los ingresos netos serían de S/. 74, lo que significa un rendimiento del 14 % sobre la inversión. En realidad el mayorista percibe S/. 974 mensuales, pero de allí debe descontar el pago por su trabajo. Puede verse que la inversión requerida es pequeña en relación al movimiento total y que la velocidad de circulación del capital es alta, pero los resultados generales no son espectaculares.

  • Riesgos

    Los riesgos que corre el mayorista son menores que los de los actores de las demás etapas de la cadena. Los principales riesgos encontrados son:

    1. Por actuar dentro de la informalidad, están siempre expuestos a decomisos por parte de la policía o autoridades del INRENA. Actualmente esto no ocurre, por tratarse de una actividad más antigua que las normas vigentes sobre el tema, y porque su anulación crearía un problema social importante, que se añadiría a los muchos ya existentes en la región (razón por la que no es probable que cuente con apoyo político), pero sobre todo, por falta de capacidad de las instancias públicas para el control. Pero no se sabe si en el futuro pueda cambiar esta situación. 

    2. La posibilidad de pérdida de fruta por descomposición debido a una baja en las ventas en algunos días. Estas pérdidas han sido incluidas en los cálculos de costos, estimándose en un 5 %, pero existe siempre el riesgo de que este porcentaje suba.

VENDEDORES MINORISTAS (FRUTO VERDE Y MASA)

  • Racionalidad

    Los vendedores minoristas de fruto verde y masa tienen una racionalidad esencialmente similar a las de los acopiadores y mayoristas, en el sentido de que su objetivo es la maximización de utilidades, pero con ciertas diferencias, dadas por su condición eminentemente urbana y por la escala de sus operaciones.

    Éstas (sus operaciones) son de pequeña escala, situación que determina ciertos patrones de comportamiento económico, como por ejemplo, la necesidad de obtener el mayor margen posible por unidad vendida, ya que al ser pequeña la cantidad total vendida, no es posible aumentar o siquiera mantener la utilidad total jugando a bajar precios, con la expectativa de aumentar a la vez las cantidades vendidas.

    Siguiendo esta misma racionalidad, la necesidad de reducir costos les impide instalarse en locales comerciales formales y estables. Por el contrario, todos son informales y ambulantes o semi ambulantes (con mesas o puestos de venta precarios en los mercados de la ciudad) (lo que no quita, por otra parte, que usen su casa como almacén y, en el caso de los vendedores de masa, lugar de preparación de su producto).

    Todos actúan en el campo de la informalidad (igual que la mayor parte de los otros actores de la cadena). Así, ninguno está inscrito como contribuyente en la SUNAT y no emiten comprobantes de pago.

    El 93 % de los vendedores de fruto verde son mujeres, igual que el 100 % de los vendedores de masa (Rojas, 2001a). Esta es una situación particular, que determina ciertos modos de administración del negocio (además de las consideraciones de género típicas de una sociedad como la Amazónica), diferentes a los modos que conducen los hombres. Estas diferencias se aprecian sobre todo en aspectos de la racionalidad del gasto y el destino de las ganancias (esencialmente para el sostenimiento del hogar, y casi nada para gastos superfluos, como las bebidas).

  • Actividades

    Las principales actividades desarrolladas por los vendedores de fruta verde son: 

    1. Compra de los sacos de aguaje a los mayoristas o directamente a los productores o acopiadores, en las lanchas. 

    2. Traslado de los sacos de aguaje a sus puestos de venta o casas (usadas como almacén). 

    3. Expendio de la fruta en recipientes de plástico (“bandejitas”) de diferentes tamaños. 

    4. Almacenamiento de los frutos no vendidos en el día.

    Las actividades desarrolladas por las vendedoras de masa son: 

    1. Compra de los sacos de aguaje a los mayoristas o directamente a los productores o acopiadores, en las lanchas. 

    2. Traslado de los sacos de aguaje a sus casas (usadas como almacén y taller) 

    3. Preparación de la masa y embolsado en la madrugada del día siguiente (ver acápite sobre tecnología). 

    4. Venta de las bolsas de masa. 

    5. Almacenamiento con refrigeración de la masa no vendida en el día.

  • Ubicación

    Todos los vendedores de fruto verde y masa se ubican en los diferentes mercados de la zona urbana de Iquitos. Según Rojas
    (2001a), el 77 % de los vendedores de fruto verde se ubican en el mercado de Belén, y el otro 23 % en el mercado Modelo. En cambio, el 67 % de las vendedoras de masa se ubican en el mercado de Belén, el 14 % en el mercado Modelo, casi el 10 % en el mercadillo La Norteñita, cerca del 5 % en el mercado Clavero y cerca de otro 5 % en el mercado Morona Cocha.

  • Tecnología

    Las técnicas de mercadeo son simples, pero en el caso de las vendedoras de masa, además deben seguir ciertas técnicas para preparar el producto.

    Para ello, después de comprarlos, limpian de restos florales a los frutos, los lavan con escobilla y los ponen en agua fría durante el día. Por la tarde cambian el agua fría por agua caliente para que maduren los frutos y los dejan hasta el amanecer. A esa hora machacan los frutos, ya sea con mazo o con las manos, según su condición de blandura (chapeo) (algunos dicen que si se usa el mazo de madera se pierde calidad de la masa). Luego, se separan las semillas y la cáscara (esta última no totalmente). A continuación se llenan con la masa las bolsas de plástico y ya se pueden llevar al mercado a vender (Rojas, 2001a).

    Tanto en el caso del fruto verde como en el de la masa, el producto debe ser vendido lo más pronto posible, para que no se convierta en pérdidas para el comerciante (el producto sólo puede permanecer máximo un día o dos en manos del vendedor, dependiendo de su estado de maduración y de las posibilidades de guardarlo en refrigeración.

    El fruto verde es tratado con cuidado, para que no se abolle y malogre. La masa necesita de refrigeración, si se va a guardar de un día para otro, pero no es posible guardarla, ni aún en este medio, por mucho tiempo, porque se termina enranciando. La mayor parte de las vendedoras de masa opinan que la masa sólo puede conservarse un día, mientras que unas pocas dicen que puede guardarse hasta seis días. Cuando pasa más de un día y no se vende la masa, las vendedoras prefieren convertirla en “aguajina” (bebida de aguaje) o “curichi” (una forma de adoquín de aguaje preparado en bolsas plásticas).

  • Acceso a servicios

    Los vendedores minoristas de fruto verde y de masa tienen acceso a todos los servicios que ofrece un gran centro urbano como Iquitos, vale decir, bancos (o sistema financiero en general), comunicaciones (teléfono, radio, etc.), etc. Sin embargo, no se tienen referencias de que los usen para sus actividades de venta de aguaje.

    El estado no interviene en esta etapa de la cadera productiva del aguaje, ni para prestar asistencia, ni para controlar.

  • Organización u otros mecanismos de acción colectiva (redes sociales)

    Los vendedores minoristas no están organizados en forma gremial, y dada su dispersión, no se conoce que mantengan mecanismos de comunicación o de acción colectiva entre sí.

    Generalmente los vendedores trabajan con el apoyo de sus familias, especialmente en el caso de las “maseras”, en cuyas casas funciona su pequeña planta de elaboración de la masa. Allí, son los hijos, padres u otros parientes (incluso los esposos) quienes ayudan en el trabajo.

    Para lo demás, actúan individualmente.

  • Resultados económicos

    La inversión de los vendedores de fruto verde es el capital de trabajo para adquirir tres sacos de aguaje (para tener un stock de seguridad de un saco), cinco recipientes pequeños (“bandejitas”), tres sacos de polipropileno, traslado de dos sacos de aguaje a sus puestos de venta por dos días, traslado de los saldos diarios al almacén por dos días y el pago de las tarifas municipales por dos días.

    Los costos de operación de los vendedores de fruto verde se han calculado por un mes y son: 

    1. Compra de 60 sacos de aguaje: S/. 900 

    2. Transporte desde el puerto hasta el puesto de venta: S/. 90 

    3. Transporte de saldos diarios al almacén: S/. 60 

    4. Pago de tarifas municipales: S/. 30 

    5. El trabajo del vendedor por un mes se estimó en S/. 600 

    6. El pago de ayudantes eventuales se estimó en S/. 250 al mes.

    La inversión total es de S/. 69. Los costos de operación de un mes son de S/. 1,930. Los ingresos brutos provenientes de la venta de 32 bandejitas diarias a un precio promedio ponderado de S/. 2.10 cada una, durante un mes, son S/: 2,016. La utilidad de operación mensual es de S/. 86, lo que significa un rendimiento del 125 %.sobre la inversión, cifra que se ajusta a la estrategia descrita en el acápite correspondiente a la racionalidad de estos actores.

    La inversión de las vendedoras de masa es el capital de trabajo necesario para comprar cuatro sacos de aguaje, recipientes para el lavado, maduración de los frutos y chapeado, pago del transporte de dos sacos de aguaje desde el puerto hasta sus casas, por dos días, transporte de la masa de sus casas al mercado, por dos días, pago de tarifas municipales por dos días, alquiler de congeladora por dos días para diez bolsas de masa, y otros gastos menores.

    Los costos de operación mensuales de las vendedoras de masa son: 

    1. Compra de 90 sacos de aguaje en puerto a mayoristas o directamente en lanchas: S/. 1,350 

    2. Transporte de 90 sacos del puerto a la casa de las vendedoras: S/. 270 

    3. Pago de ayudante para preparación de la masa: S/. 460 

    4. Transporte de masa de la casa de las vendedoras al mercado: S/. 60 

    5. Pago de tarifas municipales: S/. 30 

    6. Pago del trabajo de las vendedoras: S/. 600 

    7. Alquiler de congeladora para almacenar diez bolsas diarias por un mes: S/. 30 

    8. Bolsas de plástico y otros: S/. 20

    La inversión total es de S/. 95. El costo mensual de operación de las vendedoras de masa es de S/. 2,820. Los ingresos brutos por venta de 1,980 bolsas de masa al mes, al precio promedio ponderado de S/. 1.50 por bolsa, son de S/. 2,970, lo que da una utilidad de S/. 150, con un rendimiento del 158 % sobre la inversión, cifra que se corresponde con las características de la racionalidad de las vendedoras de masa, según se describió en el acápite respectivo.

  • Riesgos

    Los riesgos que asumen los minoristas son pocos y generalmente son los propios de las actividades comerciales. Pero como el mercado del aguaje es un mercado antiguo y estable, donde las fluctuaciones debidas a los acomodos de oferta y demanda están suavizadas (por ejemplo, el número de consumidores tiene crecimiento vegetativo y no se espera que pueda aumentarse súbitamente mediante publicidad, el número de vendedores es bastante estable y no se espera que aumente la competencia de un momento a otro, ya se sabe cuáles son las épocas de escasez y de abundancia y las fluctuaciones de los precios son esperadas, etc.), los riesgos reales no son altos.

    El principal riesgo que corren los vendedores de fruto verde es la posibilidad de pérdida del producto por baja de las ventas en algunos días (el aguaje llega a sus manos después de transcurrido un tiempo desde la cosecha, que puede ser de uno a cuatro días, por lo que su vida útil está recortada y debe ser vendido lo más pronto posible so riesgo de echarse a perder). Las causas de las bajas de las ventas son múltiples y algunas de ellas no son controlables (Por ejemplo, un día de lluvias prolongadas arruina las ventas, lo mismo que una baja debida al azar). Sin embargo, estos riesgos no son lo suficientemente grandes como para poner en peligro el éxito del negocio

    Las vendedoras de masa corren menos riesgos aún, porque si su producto no se vende en determinados días, tienen la alternativa de convertirlo en aguajina o curichi, además de que algunas venden fuera de la región. El principal riesgo que asumen es el de que les toque un porcentaje muy alto de frutos de mala calidad en los sacos que compran, lo que se debe a que en un mismo saco vienen frutos en diferente estado de maduración. Sin embargo, este riesgo ya está incluido en los cálculos de rendimientos.


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