Castaña orgánica, Certificación

LA CERTIFICACIÓN EN CAMPO  

Existen tres sistemas de certificación para castañeros en campo:

Forest Stewardship Council (FSC): Certificación de manejo forestal
Es un sistema que otorga un sello que garantiza el manejo sostenible del bosque. ASCART ha logrado la certificación FSC para 32 castañeros de la Reserva Nacional Tambopata, producto de la asistencia técnica de ACCA con financiamiento del WWF.

Todavía no ha sido verificada la utilidad de este sello como herramienta de comercialización ya que no se conoce demanda para el producto castaña con sello FSC.

Certificación orgánica
Este sistema garantiza la trazabilidad de la procedencia del producto, así como la ausencia del uso de agroquímicos a lo largo de toda la cadena productiva.

En el año 2001 CANDELA PERÚ logró la certificación de su Programa Orgánico, al que pertenecen 155 castañeros. En el 2005 se ha exportado 145 TM de producto certificado y se ha distribuido entre los castañeros del programa premios por un total de S/. 73,000. En ese mismo año se realizó un diagnóstico de los castañeros del Programa Orgánico para identificar potencialidades y necesidades con el fin de fortalecerlo. Para el año 2006 las proyecciones de este programa contemplan incrementar los volúmenes de exportación en un 20%.

ASCART cuenta con 32 miembros de su organización con certificación orgánica. Esta certificación fue acompañada por ACCA y financiada por WWF y esperan en el 2006 iniciar actividades comerciales de castaña orgánica.

Certificación Fairtrade FLO (Comercio justo)
El comercio justo es una alternativa de hacer negocios buscando ofrecer mejores condiciones comerciales y compartir los beneficios con los productores en desventaja. No se refiere a actividades de asistencia social ni a subsidios, sino se trata de una forma de hacer negocios que se promociona a través de campañas de sensibilización (Rodríguez, 2004).

En el 2004 la RONAP fue la primera organización peruana en obtener la certificación FLO y, en el siguiente año, participó en la exportación de cuatro contenedores (65 toneladas), lo que le reportó un premio de US$ 7,200. Cabe resaltar que en la actualidad la demanda de producto con certificación FLO es mayor a la oferta existente. 

SISTEMAS DE CERTIFICACIÓN  

En la actualidad existen diversos sistemas de certificación que le dan valor agregado a los productos que cumplen con los requisitos y estándares que los sistemas de certificación proponen. Los mercados para estos productos se han consolidado y se encuentran en un proceso constante de crecimiento, en base a las exigencias de un público consumidor más informado y consciente del impacto de su capacidad de compra y preocupado por temas ambientales y sociales que afectan a las naciones en desarrollo.

Comercio justo (FLO)

Fairtrade Labelling Organizations International (FLO), también conocida como Fairtrade, es la organización internacional responsable de la definición y de la certificación de los estándares del comercio justo.

Actualmente esta certificación permite que más de un millón de productores y personas que dependen de ellos, en 50 países, se aprovechen de los beneficios de los productos que utilizan el sello FLO para su comercialización en los países desarrollados. Esta organización garantiza que todos los productos que se venden con este sello, en cualquier parte del mundo, son producidos conforme a los estándares de comercio justo y contribuyen al desarrollo de productores y trabajadores desfavorecidos.

Existen dos grupos de estándares genéricos para el productor. El primero se aplica a los pequeños productores organizados en cooperativas u otras organizaciones con una estructura democrática, participativa. El segundo grupo se aplica a los trabajadores organizados cuyos empleadores les pagan un sueldo decente, les garantizan el derecho de afiliarse a un sindicato y, en su caso, les proporcionan una vivienda adecuada. En las plantaciones y las fábricas deben cumplirse estándares mínimos relativos a la sanidad, la seguridad y el medio ambiente, y está prohibido el trabajo infantil y forzado.

Dado que Fairtrade también se dedica al desarrollo, los estándares genéricos distinguen entre requisitos mínimos que los productores deben cumplir para obtener la certificación FLO, y requisitos de proceso que alientan a las organizaciones productoras a mejorar continuamente las condiciones laborales y la calidad del producto, a incrementar la sostenibilidad medioambiental de sus actividades y a invertir en el desarrollo de las organizaciones y sus productores / trabajadores.

Los comerciantes que quieran acceder a la utilización del sello FLO deben cumplir con los siguientes requisitos:

• Pagar a los productores un precio mínimo que cubra los gastos de producción sostenible y sustento. 

• Pagar una prima que los productores y trabajadores pueden decidir democráticamente invertir en su desarrollo. 

• Proporcionar dentro de sus posibilidades pagos adelantados parcialmente a los productores que lo soliciten. 

• Firmar contratos que permitan una planificación a largo plazo y métodos de producción sostenible.

Un aspecto medular de la certificación FLO es que establece para cada producto un precio mínimo que debe recibir el productor, garantizándole la cobertura de sus gastos de producción y un margen razonable de ganancia. El precio mínimo se aplica cuando el precio internacional de los productos se encuentra por debajo del precio mínimo establecido.

Este mecanismo garantiza que toda la producción comercializada usando el sello FLO le genera al productor un ingreso apropiado para cubrir sus necesidades para sus operaciones. Por esta razón es sumamente importante que el mercado de este sello crezca para poder colocar toda la producción de los productores a un precio justo.

Finalmente deben cumplirse algunos estándares Fairtrade específicos para cada producto, determinados por elementos tales como la calidad mínima, el precio y los requisitos de procesamiento. 

Certificación orgánica 

A lo largo de las últimas dos décadas, tener un producto certificado como orgánico ha ido cobrando mayor importancia para los mercados internacionales debido a la creciente conciencia ecológica en los consumidores finales de Estados Unidos y la Unión Europea principalmente.

La agroindustria orgánica es una forma de manejo sostenible del recurso. Su principal característica es el cultivo, crianza y elaboración de productos alimenticios utilizando al máximo los recursos naturales y evitando el uso de agentes agroquímicos contaminantes o sintéticos. El objetivo de este sistema productivo es promover en el largo plazo el equilibrio sostenible de factores tanto ecológicos como económicos y sociales.

Una etiqueta orgánica indica al consumidor que para producir un producto se han utilizado ciertos métodos de producción y procesamiento. En otras palabras, el término “orgánico” denota un proceso y no un producto. Como consecuencia del desarrollo de este mercado, surgió la necesidad de validar la naturaleza orgánica de los productos que se comercializan como tales, dado que el producto convencional y el producto orgánico pueden tener una apariencia muy similar.

Esto dio origen a los organismos certificadores o entidades independientes que verificaban, en sus inicios en base a estándares propios, la conformidad de los productos orgánicos con sus normas. Para comunicar este proceso de verificación al consumidor aparecen los sellos orgánicos que, por lo general, eran símbolos del organismo certificador.

A finales de la década de los 80 e inicios de los 90, tanto en Europa como en los Estados Unidos se produce una proliferación de sellos avalando los productos orgánicos. Surge entonces la inquietud, a nivel de los estados, de unificar criterios para la certificación orgánica y se norma oficialmente la agricultura orgánica y su proceso orgánico de certificación. Actualmente, la presencia de un sello de producto orgánico en la etiqueta de un alimento responde a una certificación de conformidad con normas oficiales de cada país.

La tendencia al consumo de productos orgánicos es creciente. Los factores argumentados por los consumidores que prefieren estos productos son la preocupación por la seguridad alimentaria o la disponibilidad de alimentos sanos e inocuos, seguidas de una actitud de respeto por el medio ambiente natural. Aunque el movimiento ecológico fue apoyado en sus inicios casi exclusivamente por ONG, actualmente en varios países europeos existe una política estatal que favorece y promueve la agricultura orgánica.

A pesar del apoyo que brindan los gobiernos europeos al desarrollo de la agricultura orgánica, la demanda sigue siendo mayor a la oferta en varios países. Esto demuestra que los cultivos agrícolas y su procesamiento, así como la crianza de animales bajo procedimientos orgánicos presentan un alto potencial como productos de exportación hacia los países europeos.

Entre los principales mercados regulados se encuentran:

• Unión Europea: Regulation (EEC) N° 2092/91. 

• Estados Unidos: National Organic Program (NOP). 

• Japón: Estándar orgánico JAS. 

• Suiza: Bio Suisse. 

• Argentina, Costa Rica, República Checa, Hungría, Australia e Israel tienen una regulación de productos orgánicos que es considerada equivalente a la de la Unión Europea.

El sector de productos orgánicos se ha convertido en un gran ente que en 1998 negoció US$ 11,000 millones a nivel mundial, de los cuales US$ 4,700 millones solo en los Estados Unidos, representando un crecimiento sostenido de más de 24% en los últimos ocho años. Para el período 1997-1998 Alemania pasó de US$ 1,700 millones a US$ 2,300 en ventas y Japón de US$ 500 a US$ 1,000 millones. En ese mismo período Francia vendió US$ 770 millones, Canadá US$ 680 millones e Inglaterra US$ 650 millones . 

La Certificación Forestal Voluntaria (CFV) 

El proceso de desarrollo del “Estándar para la certificación del Manejo Forestal con fines de producción de castaña (Bertholletia excelsa) en Perú” se llevó a cabo entre 1997 y 2001, para lo cual se contó con la activa participación de los actores a través de representantes de los sectores ambientales, sociales y económicos, quienes se mostraron dispuestos a trabajar e integrar el Grupo Regional de Trabajo de Madre de Dios (GRT-MDD), conformado de la siguiente manera:

• Cámara ambiental: Proyecto “Conservando Castañales” (ACCA). 

• Cámara social: Asociación de Extractivistas de Castaña de Madre de Dios (ASECAMD). 

• Cámara económica: Candela Perú.

Las distintas entidades participantes desarrollaron sus roles a lo largo del proceso de elaboración del estándar, el que fue reconocido con algunas precondiciones por el FSC a inicios del 2001. Una vez resueltas estas se obtuvo la aprobación final del estándar (CP-CFV, 2005). 

LOGROS EN CERTIFICACIÓN PARA LA CASTAÑA 

En cuanto al desarrollo de este tipo de mercado se ha logrado un gran avance, dado que en la región de Madre de Dios, uniendo los esfuerzos individuales, existen varias organizaciones con las siguientes certificaciones:

Certificación como producto orgánico

Si bien es cierto que la castaña es orgánica por naturaleza (al ser un producto de recolección silvestre), obtener esta certificación implica instalar sistemas de información que permitan una trazabilidad adecuada del producto, programa de capacitación para mejorar el manejo de bosque, implementar procesos separados para el manejo del producto orgánico y el que no lo es (llamado convencional).

En este sentido, Candela Perú es pionera en el esfuerzo en el proceso de certificación orgánica para la comercialización de castaña. Desde el 2001, a través del establecimiento de su programa orgánico cuenta con certificación orgánica otorgada por IMO de Suiza. En la actualidad dicho programa tiene aproximadamente 153 miembros.

Los miembros de la organización RONAP pertenecen al programa orgánico de Candela Perú, por lo tanto su producto es certificado y reciben los beneficios que el programa ofrece a sus miembros.

Desde el año 2005, la Asociación de Castañeros de la Reserva Nacional Tambopata (ASCART) también cuenta con la certificación orgánica emitida por IMO.

Fast Trade S.A., empresa comercializadora de castaña, durante el año 2005 ha realizado labores para adecuar sus procesos y obtener la certificación orgánica de su planta procesadora.

Certificación con el sello del comercio justo o solidario (FLO)

Desde el año 2003, Candela Perú ha gestionado ante la iniciativa nacional FLO del Reino Unido-Fairtrade Foundation, la generación y aprobación de los estándares para castaña y ha contribuido con información de soporte para que la Fairtrade Foundation presente a FLO International el expediente para su aprobación. En el año 2004, FLO International publicó los estándares para semillas oleaginosas, donde se incluye a la castaña.

RONAP, fundada en el 2003, con aproximadamente 70 miembros, ha logrado obtener la certificación (FLO) de su castaña para la comercialización en el mercado solidario.

Candela Perú posee la certificación de comerciante justo en el sistema FLO para la exportación del producto de la Asociación de Castañeros “Recolectores Orgánicos de Nuez Amazónica del Perú” (RONAP), con la cual tiene firmada una alianza estratégica para conformar la cadena de comercio justo de la castaña.

En la actualidad existe un potencial de demanda en el mercado para castañas con sello FLO, la cual debe ser aprovechada por grupos de productores organizados en Madre de Dios.

Certificación de buen manejo del bosque (FSC)

La Asociación de Castañeros de la Reserva Nacional Tambopata (ASCART) es la única organización que ostenta la certificación de manejo forestal (FSC) de las áreas castañeras de sus socios. Actualmente no se ha podido identificar un mercado internacional que demande productos forestales no maderables con el sello FSC. Esta es una tarea importante para el futuro.

Este esfuerzo por el desarrollo de nuevos nichos de mercado bajo sistemas de certificación entre comercio justo, orgánico y de manejo forestal solo beneficia al 20% de la población castañera aproximadamente, que en conjunto abarcan aproximadamente 240 mil hectáreas de bosque castañero.

El 80% de la producción de castaña de Madre de Dios se vende en el mercado convencional, por lo tanto, los castañeros convencionales no perciben los beneficios económicos que las certificaciones ofrecen. Dado el volumen de producto convencional existe una gran oportunidad para incorporar a un mayor numero de castañeros a los sistemas de certificación y esta es una labor que debería enfrentarse próximamente de manera conjunta entre castañeros y empresas exportadoras.

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